La Penúltima con los derechos y las libertades democráticas ante la sentencia del Procés.

El lunes 14 de octubre, semanas antes de la cita electoral, se publicó la sentencia condenatoria del denominado procés, condenando por sedición, desobediencia y malversación a los líderes y lideresas del govern catalán que promovieron y convocaron el referéndum del 1 de octubre de 2017. La sentencia se concreta en 99’5 años de cárcel para todo el arco de encausados.
A lo largo de los 447 folios de la sentencia (donde sólo 40 están dedicados a los “hechos probados” por el Tribunal Supremo), hay una miríada de declaraciones que enjuician, de facto, cualquiera de las acciones de desobediencia civil no violenta que desde el 15M llevamos poniendo en práctica, catalogándolas de “sedición”. Poner el cuerpo, organizar una protesta, ocupar el espacio público de manera coordinada con fines políticos destituyentes podría constituir, según la sentencia, un delito de “sedición”.
La Penúltima forma parte del movimiento de cambio, y como humilde agente de producción teórica, cultural y política no vamos a ponernos de perfil y ser equidistantes ante una sentencia excesiva. Denunciamos la sentencia porque, además de encarcelar injustamente a los líderes sociales y políticos del procés, condena a los movimientos sociales, criminalizando la acción política y fortaleciendo el clima autoritario en el país. Lo decimos con claridad: hoy España es un país menos libre.
Por ello, con la mirada puesta en la resolución del conflicto catalán a través del diálogo, llamamos a la movilización ciudadana y popular que demuestre que los pueblos del Estado español defienden las libertades civiles y los derechos democráticos. Sólo esperamos que una marea de solidaridad y democracia inunde las plazas de este país. Así pues, si de “sedición” se trata, La Penúltima también es un colectivo sedicioso.
Derecho a decidir, democracia y libertades: frente la cara más oscura del régimen del 78. Que la ola democrática lo desborde todo.

Madrid, 16 de Octubre de 2019.