Comunicado

Cambiar las tornas, esta vez, toca rescatar a la gente

By 14 marzo, 2020 marzo 15th, 2020 No Comments

La crisis financiera de 2008 ha arrojado durante esta larga década un amargo saldo para las clases populares de nuestro país: emigración por precariedad, privatizaciones y nuevas servidumbres laborales, pérdida de derechos civiles… Y la lista podría continuar. Sin embargo, hay algunas lecciones que podemos aprender, ya que las causas de las penurias sociales, lejos de haberse resuelto, se han agravado en buena medida. La crisis social provocada por el coronavirus nos sitúa ante una disyuntiva clave: seguir profundizando en el desmantelamiento de las instituciones de cuidados colectivos o cambiar las tornas.

Las nuevas derechas ya han tomado partido, han señalado sus metas y el barranco fiscal por el que quieren arrojar a las mayorías sociales. Hemos visto cómo, desde Trump a Johnson, se propone rebajar impuestos sobre las grandes rentas y empresas. No han faltado alumnos aventajados en Madrid que radicalizan unas propuestas que solo servirían para quitar oxígeno fiscal a una de las instituciones más importantes que tenemos para garantizar el bienestar, la sanidad pública. En definitiva, de nuevo se nos propone rescatar los privilegios en lugar de garantizar derechos.

Esta vez no podemos permitir, no permitiremos, que la revuelta señorial de unos cuantos aristócratas financieros se lleve por delante los derechos y las instituciones conquistadas para la ciudadanía.

El sindicato de inquilinas e inquilinos, junto con otros movimientos sociales, ha propuesto un Plan de Choque Social que suscribimos al 100%. Ecologistas en Acción también ha presentado sus 19 propuestas ambientales y sociales para dar respuesta a la crisis del coronavirus. Estas propuestas ponen las bases para que salgamos de esta trágica situación con un nuevo pacto social de emergencia, haciendo que quienes más se han lucrado de la globalización, responsable de la expansión del virus, sean quienes más contribuyan a paliar la próxima crisis económica. Lo contrario supondría poner en cuarentena las condiciones materiales del derecho a la salud y a la subsistencia digna de las mayorías sociales. Es el momento de poner fin a los feudos fiscales que coronan un fraude por una valor total de 140.000 millones, según los propios técnicos de Hacienda. Hay recursos para poner en marcha un consenso social que orille las prerrogativas de las élites financieras.

Como republicanas y republicanos creemos que es importante garantizar el derecho a una vida digna de ser vivida para toda la ciudadanía, por lo que el nuevo pacto social debe incluir una aplicación provisional de la Renta Básica Universal. De lo contrario, el conjunto de familias trabajadoras no solo verá en cuarentena su movilidad sino también su capacidad de acceso a subsistencias básicas a medida que la inflación y el acaparamiento se disparen mientras sus ahorros familiares se agotan.

Garantizar la salud pública requiere de medidas provisionales inmediatas y de urgencia para cuidar al conjunto de la comunidad pero no olvidemos que también demanda acciones de higiene democrática para poner fin al reinado del fraude fiscal y afianzar las condiciones materiales que sostienen los servicios públicos.

Las instituciones políticas deben acompañar el encomiable trabajo que realiza el personal médico y enfermero y no convertirlo en martirio por precariedad. También deben agradecer la responsabilidad de la ciudadanía que colabora con lo común y no hacer que pague las cuentas de la posible crisis.

Esta coyuntura, en su carácter crítico, señala una bifurcación que requiere de nuevas solidaridades comunitarias para beneficio de las mayorías sociales. No se trata de disciplina social sino de audacia, audacia y más audacia para, esta vez, cambiar las tornas.

La Penúltima, 14 de marzo de 2020