Aquello que leemos todos los días en los medios no solo nos informa, sino que también configura nuestro pensamiento. Nuestras lecturas son el reflejo de la cultura en la que vivimos, una cultura patriarcal y machista donde muchas veces se expone a las mujeres como trofeos o se describe el asesinato a manos de un hombre como algo espontáneo y fortuito.

La realidad es que, tanto en política, en deportes, o en la sección de sucesos, el periodismo no genera noticias con perspectiva de genero; somos las otras, las que o bien no estamos o no interesa lo que podamos hacer. Aunque lo peor no es lo que se calla, sino el altavoz que se le da a cualquier declaración machista.

Vamos a ver unos ejemplos de ello…

¿Y qué tendrán que ver las mujeres con las bicicletas?

Son de sobra conocidos muchos casos en los que se utiliza el cuerpo de la mujer para “vender” noticias o atacar a su protagonista ¿Qué tendrán que ver los culos de tres chicas con el título y el cuerpo del artículo?

Alfonso Rojo y su capacidad para juzgar el cuerpo de una mujer y no sus políticas.

Periodista Digital es fiel reflejo de su director, Alfonso Rojo, que ya era conocido por ser comentarista de algunos programas de actualidad. Me pregunto qué hace que se juzgue a una mujer por su cuerpo y no por su profesión.

Cuando se juzga a Manuela Carmena por su edad pero no se dice nada de Donald Trump.

Y si Ada Colau es gorda, Manuela Carmena es la abuela.

Así es como se refieren a ella un montón de medios de derechas y como se le desprestigia día a día. Carmena tiene 74 años, Felipe González 76, Borrell 71, Álvarez Cascos 71, García Margallo 74… y hasta el Presidente de EEUU, Donald Trump tiene 72 años ¿A alguno se le ponga en duda su valía por su edad? ¿A alguno le llaman abuelo de la misma manera?

La maternidad y el periodismo

Los periódicos tienen la habilidad de hacer que algo tan natural como decidir si una mujer quiere ser madre o no sea una pregunta trampa; al parecer, si no tenemos hijos, no somos mujeres.

Será que no está para farolillos

Por no hablar que los maridos son los que nos tienen que satisfacer.

La “tontería” de dejarse engañar por las mafias

O somos unas «pardillas» que nos dejamos “camelar” por una red de trata de blancas en la que se nos esclaviza.

En realidad, el problema es que era menor

Si el feminismo nos atonta o nos enloquece, el mero hecho de ser mujeres nos hace buscar el mal para todos los hombres que nos rodean.

¿El lenguaje inclusivo es una mariconez?

Son muchos ejemplos los que existen en el periodismo para atacar al feminismo, al lenguaje inclusivo y a la diversidad pero también hay ejemplos perfectos que demuestran que se puede atacar al feminismo desde la homofobia.

¿Crímenes machistas o locura?

Es curioso que, en comparación, nadie se pregunta qué vida llevaban antes o después los asesinos de niños; matar al hijo que tienen en común con su mujer es un caso de locura o trastorno, no un crimen machista.

No morimos espontáneamente, nos asesinan

Y es increíble la de veces que las mujeres morimos espontáneamente. Casi nunca somos asesinadas.

No solo tenemos que ser víctimas sino parecerlo.

Sorprendentemente, tener vidas normales después de experiencias traumáticas no sólo es anormal sino que es de interés periodístico… ¿Para quién?

Y tampoco fallecemos porque sí.

O fallecemos. Porque sí, porque titular que un apuñalamiento o un tiroteo es un asesinato es muy precipitado.

¿Y por qué poner la foto de la premiada si se puede poner la del jurado?

Por otro lado, todo lo visual, además de lo escrito, también transmite un mensaje. Muchas veces, un mal mensaje. Escribir sobre el premio concedido a una mujer y acompañar el artículo con una foto de cinco hombres se comenta solo. ¿Quién pone la foto de la premiada pudiendo poner la del jurado?

Alguien susurra a tu oído que tienes que ser obediente.

Hablar de periodismo y deporte es hablar de cosificación, clasismo e, incluso, de la sorpresa o incredulidad del propio periodista por la capacidad de las mujeres.

Para ganar, una mujer necesita órdenes.

¿Medallas? ¿Records? No, novios

Las medallas, los récords, los campeonatos ganados, en realidad poco tiene que ver con nuestro esfuerzo sino, más bien, con lo que se susurra en nuestros oídos o con quién nos acostamos.

Cenicientas deportivas

O si necesitamos ser salvadas cual cenicientas.

Rankings en estupidez

O si estamos buenorras. Curiosamente, El Mundo hizo otro artículo con un ranking de hombres para que no parezca machista e, incluso, ante las críticas, cambió el titular del artículo pero no la cosificación del cuerpo de los y las deportistas.

¿Madre deportista? ¿Es tan sorprendente?

Para el periodismo deportivo parece que es algo excepcional que las mujeres podamos ser madres y deportistas. Al fin y al cabo, no entendemos qué hace una madre fuera de casa buena parte del día. Se presupone un doble esfuerzo al desechar totalmente la opción de que tu compañero o compañera te ayude conciliando.

Las chicas son guerreras.

Es curioso cómo nuestras deportistas de balonmano y baloncesto no son jugadoras sino “guerreras”.

Pero guerreras en pequeñito.

También es curiosa la infantilización de “la roja”, que se transforma en “rojita” si es femenina.

¿Qué se le pregunta a una mujer que acaba de ganar el Balón de Oro?

Cuando entrevistamos a la estrella de un deporte típicamente masculino, como el fútbol, sexualizamos y adaptamos las preguntas en función del “interés general”.

Pero guerreras en pequeñito

Aunque, por muy “guerreras” que podamos ser, la noticia sería que pudiéramos jugar sin ser insultadas.

Hay una chica que juega mejor que yo al Fornite

El deporte no es el único ambiente masculinizado. La presencia de chicas en los videojuegos es tan sorprendente que bien merece un artículo.

Las feminazis de los videojuegos

Aunque, por muy “guerreras” que podamos ser, la noticia sería que pudiéramos jugar sin ser insultadas.

Espera, vamos a preguntarle a un hombre

Si en los deportes, en la prensa del corazón, en la prensa generalista, o en los videojuegos tenemos problemas para conseguir información con perspectiva de género, no iba a ser muy distinto en la sección de política. Las políticas no solo tienen que soportar la presión propia de su trabajo sino que cargan, además, con el machismo de periodistas y compañeros de profesión. Si una mujer ha ganado un juicio por machismo lo importante es el apoyo y lo que diga su compañero al respecto.

El pasado siempre vuelve a por nosotras

Y si no se nos juzga por nuestro trabajo, se nos juzga y se nos descalifica por nuestro pasado.

El triángulo de las Bermudas

No es raro ver cómo los periódicos se interesan más por las relaciones personales de las  y los líderes políticos que en el trabajo de cada uno en el Congreso.

Espera… ¿Qué mérito dices que tienes?

Tampoco es raro ver juicios más severos hacia las mujeres por sus méritos si están en espacios de poder.

Tener una carrera y ser feminista, difícil combinación.

Al fin y al cabo, es el feminismo el que nos arruina las carreras.

No teníamos nada mejor qué hacer en casa y por eso nos metimos en política.

Para muchos, la presencia de mujeres en política es solo una cuestión de que no encontrábamos otra ocupación mejor, por lo que se permiten sacar conclusiones clasistas y desafortunadas sobre cómo vestimos o cómo nos expresamos o qué hicimos con nuestras vidas antes de llegar a los partidos.

Hipócritas feministas

Y, por último, vistas todas las noticias del resto de secciones, llega la conclusión:

El feminismo es una exageración, la igualdad ya se ha conseguido y seguir insistiendo nos lleva a la ruina; la violencia que se ejerce contra nosotras es una invención pero más seguras estaríamos en nuestras casas, y, desde luego, haríamos más felices a nuestros maridos.

Por desgracia, aún se mantiene un producto periodístico pensado en el señor que tiene tiempo para leer prensa mientras se toma el café de media mañana. Por suerte, está en vías de extinción y cada vez hay mejores periodistas que hacen posible que, también en esta profesión, las mujeres y el feminismo ganen presencia y la prensa se haga pensando en todas y en todos.