Uno de los debates recurrentes del feminismo desde hace tiempo ha sido la cuestión de la prostitución. La Penúltima ha querido invitar a distintas voces a escribir sobre el tema. A través de 5 mujeres de todo tipo, teóricas con opiniones distintas respecto al asunto, mujeres que ejercen la prostitución o mujeres que después de haberla ejercido luchan contra ella como supervivientes del sistema prostitucional. A través de 5 preguntas planteadas por igual a cada una de las personas encontramos acuerdos, desacuerdos y matices que esperamos, sirvan, sino para llegar a consensos, para ayudar a avanzar.

¿Por qué crees que existe la prostitución?

Destacaría dos mecanismos. Por una parte, el capitalismo surge y se mantiene generando masas de personas que no tienen más recurso que a ellas mismas (sus cuerpos, salvo que creamos que la mente es algo diferente al cuerpo) para ganarse la vida. Estas personas a su vez están divididas por su género, de manera que las mujeres se incorporan al mercado de trabajo en peores de condiciones, principalmente en sectores feminizados. Además, el tipo concreto de capitalismo mundial en que vivimos expolia a los países llamados periféricos, generando más y más desposeídas y desposeídos.
Por otra parte, el patriarcado atribuye a las mujeres y a los hombres papeles diferentes: las mujeres han de satisfacer las necesidades de los hombres, mientras que los hombres tienen derecho a esta satisfacción. Esto incluye cocinar o lavar para ellos, así como darles apoyo anímico y satisfacción sexual. Los hombres reciben estos beneficios sobre todo de forma gratuita en la familia, pero también a través del mercado mediante instituciones como el empleo doméstico y la prostitución.
Aunque estos no son los únicos mecanismos, también intervienen los modelos de sexualidad atribuidos a cada género, creo que sí son los más importantes. Si no entendemos los diferentes mecanismos por los que la prostitución se produce y reproduce, y actuamos solo sobre los mecanismos simbólicos sin tocar los materiales, haremos políticas ineficaces o contraproducentes que mantienen la prostitución. Eso sí, más escondida.

Gloria Martínredacción de Viento Sur.

Más allá del tópico de “la prostitución ha existido siempre”, creo que es importante unirla al contexto actual en el que ésta se da. Al igual que otros fenómenos atravesados por las relaciones humanas y que se configuran como síntomas de cómo las sociedades configuran esas relaciones, la prostitución se conforma en un contexto histórico, social y geopolítico. En el contexto actual, está determinada por tres pilares fundamentales: las desigualdades Norte- Sur que fijan los procesos migratorios causados por la colonización y extracción de los recursos de los países de sur por parte de los países de norte; las desigualdades entre hombres y mujeres marcadas por el patriarcado; y la ferocidad despiadada del capitalismo y las políticas neoliberales que nos deshumaniza y rige nuestra vidas. Es decir, que no me atrevo a dar una respuesta “ontológica” de la prostitución a lo largo de los tiempos, y mi respuesta está más orientada a intentar entenderla como un síntoma generado en un contexto determinado.

Mamen RomeroActivista feminista. Psicóloga experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual y en violencia de género.

Creo que la prostitución es una respuesta a la necesidad que tienen muchas personas de subsistir dentro de una economía capitalista, misógina y patriarcal. Para muchas personas es la única manera de subsistir dentro de este sistema de opresión. Una manera de subsistir en la que encuentran más beneficios que en otros sectores y eso aun en detrimento de sus derechos debido a la brutal desigualdad social entre empleadores y empleados, incrementada esta desigualdad en el caso de las personas migrantes.

Veronika ArauzoActivista Pro Trabajo Sexual colaboradora de U.S.T.S.

Es un antiguo privilegio masculino. Los hombres necesitaban garantizarse no sólo el acceso al cuerpo de las mujeres sino su fidelidad, para así garantizar que los hijos fuesen suyos y estar seguros de a quien transmitían su herencia. Pero al mismo tiempo que ellos se apropiaban de ellas, imponían una ideología sexual que determina que la virilidad está relacionada con su potencia sexual, con el dominio sexual sobre muchas mujeres.
Para evitar que el derecho a satisfacer su deseo sexual generase problemas con otros hombres (con los dueños de otras) lo que hacen es que crean dos tipos de mujeres: aquellas que son privadas y otras que son públicas, de todos. Al mismo tiempo, el patriarcado negó a las mujeres la posibilidad de ganarse de la vida de ninguna manera y las hizo económicamente dependiente de los hombres (maridos, padres, familia) Sólo dejó esta opción para aquellas que, por la razón que fuera, no tenían la posibilidad de ser mantenidas por ningún hombre.

Beatriz GimenoDiputada de la Asamblea de Madrid.

Creo que existe la prostitución porque cumple con una función aleccionadora en la que el orden establecido (de género, de clase y de raza) se refuerza substrayendo la plusvalía a través de la invasión y conquista de los cuerpos de las mujeres empobrecidas y racializadas. En esta guerra contra las mujeres es primordial que los hombres no nos vean como humanas/compañeras sino como objetos a los que instrumentalizar y sentirse poderosos mientras se olvidan de su propia condición de esclavos en manos de capitalistas que extraen la riqueza esclavizándoles a ellos también.

Amelia Tiganussuperviviente del sistema prostitucional, activista feminista e integrante de Feminicidio.net

¿En qué sentido enseña la prostitución a hombres y mujeres cuál es su lugar en el mundo y qué relación tiene con la sexualidad masculina y femenina?

No conozco estudios sobre esta cuestión y creo que es imprescindible contrastar nuestras hipótesis con la realidad. Mi hipótesis es que, en general, las instituciones de un sistema lo reproducen y contribuyen a enseñar a cada persona su lugar en la sociedad, por tanto supongo que la prostitución también lo hace. Sin embargo creo que no hay datos que sostengan la hipótesis de que la prostitución es la institución fundamental que enseña a hombres y mujeres su lugar en la sociedad. Casi todos los hombres y mujeres viven en familias que son desiguales en todos los parámetros, trabajan en centros de trabajo desiguales, ven los programas de televisión antiigualitarios..., mientras que, según el INE, sólo el 6% de los hombres recurrieron a la prostitución al menos una vez en un año y el 25% al menos una vez en su vida. Es lógico pensar que son otras las instituciones fundamentales para enseñar a cada cual su lugar en el mundo. Por eso pienso que si la sociedad sigue siendo desigual, desde la brecha salarial al reparto de los cuidados, poco cambiaría incluso si se pudiera eliminar la prostitución como escuela de desigualdad sexual.
Sobre la relación de la prostitución con la sexualidad, tampoco conozco estudios y ni siquiera tengo base para hacer hipótesis.

Gloria Martínredacción de Viento Sur.

La verdad es que tengo una visión muy tangencial de hacia dónde se está avanzando en lo referido a la sexualidad, sobre todo entre la gente más joven. Hace algunas semanas el programa de la Sexta “Salvados” alertaba de algunas cuestiones sobre sexualidad entre los y las jóvenes que distan mucho de ser relaciones igualitarias. La pregunta es, ¿es esto culpa de la prostitución? Creo que no por sí sola, pero no ayuda. Creo que el capitalismo salvaje ha alterado en su propio beneficio las relaciones humanas implicadas en la sexualidad, a través de la pornografía, las aplicaciones de contactos y la prostitución. Exacerba la sexualidad leyéndola en clave de intercambio-en su mayoría mediatizado directa o indirectamente por transacción económica- más allá de la relación humana.

Mamen RomeroActivista feminista. Psicóloga experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual y en violencia de género.

Considero que la prostitución vivida desde una perspectiva autónoma, empoderada y para quien la ejerce de modo voluntario lo que enseña es a poner en práctica tus saberes y tus habilidad para beneficiarte del deseo sexual del otro, de la necesidad de sexo de la otra persona. En cuanto a la segunda pregunta creo que la sexualidad masculina es culturalmente muy exteriorizada y esa exteriorización ha ido en detrimento de la sexualidad femenina. La trabajadora sexual subvierte esos parámetros, siempre que sea autónoma; subvierte ese control, y lo pasa a utilizar en beneficio suyo a través de la retribución económica y pactando unos servicios a realizar.
Creemos que nuestro ejercicio ha sido durante siglos orquestado por terceras personas que como en el caso de la pornografía, han generado un modo determinado de consumo y demanda. Creemos que dotando de herramientas y creando un nuevo imaginario de oferta y demanda más humano y menos genitalizado, podemos cambiar el concepto que se ha creado socialmente desde el patriarcado.

Veronika ArauzoActivista Pro Trabajo Sexual colaboradora de U.S.T.S.

Enseña a los hombres que por el hecho de serlo, tienen garantizada la posibilidad de eyacular cuando quieran y por un precio al alcance de todos los bolsillos. Les convierte en sujetos de su propia sexualidad. Les enseña que su deseo sexual es un derecho. También les enseña a mantener relaciones sexuales desprovistas de cualquier vínculo relacional o siquiera empático. Les enseña a cosificar a las mujeres y a tener relaciones sexuales con objetos sexuales a los que pueden despreciar u odiar. A las mujeres, a todas, nos convierte en objeto. Nos enseña que nuestro rol es despertar el deseo en ellos y nos enseña que su orgasmo es más importante que el nuestro.

Beatriz GimenoDiputada de la Asamblea de Madrid.

La prostitución enseña que la sexualidad masculina es un derecho que ha de ser garantizado poniendo a disposición de los hombres lugares físicos en los que las mujeres ahí presentes estén totalmente cosificadas y dispuestas a vender el consentimiento. De esta manera, mientras las mujeres no prostituidas nos empoderamos y aprendemos a decir que no, ellos – que no están dispuestos a recibir un no por respuesta, acuden en masa a los prostíbulos donde saben que su masculinidad está a salvo y la sexualidad femenina sigue estando al servicio de la masculinidad hegemónica.

Amelia Tiganus,superviviente del sistema prostitucional, activista feminista e integrante de Feminicidio.net

¿Por qué la prostitución se convierte en un debate tan polémico dentro del feminismo?

Creo que hay diferentes razones. Unas son políticas, ya que en este tema cristalizan varias diferencias entre pensamientos feministas: diferencias teóricas respecto a la sexualidad y al papel del sexo -determinante o un factor junto a otros- en la opresión de las mujeres; diferencias entre pensamientos que consideran, para intentar decirlo en una frase, que hay mujeres que son sujeto político y otras que no lo son, y otros que consideran que todas somos sujeto político; diferencias entre un pensamiento feminista que solo tiene en cuenta las relaciones de género y otro que tiene en cuenta que en la vida de las mujeres interactúan diferentes ejes de opresión y el género es género con clase social, con nacionalidad, con racialización...
Otras son emocionales, y creo que tienen que ver con la exagerada importancia que da nuestra sociedad al sexo. Tanto en la forma negativa como en la positiva, la asociación al amor romántico. Por eso, aunque se diga que la prostitución tiene que ver con la igualdad y no con el sexo, de todas las instituciones del patriarcado que tienen que ver con la desigualdad, la única que hay que abolir inmediatamente, aunque sea a costa de los derechos de algunas mujeres, es la que tiene que ver con el sexo. Los discursos abolicionistas echan leña al fuego de las emociones utilizando recursos muy parecidos a los que se utilizan contra el derecho al aborto: uso de términos con connotaciones muy negativas, imágenes muy explícitas, presentar casos extremos como si fuera la norma... Esto hace que el debate racional entre pensamientos feministas, que podría llevar a acuerdos parciales, en la práctica no se dé.

Gloria Martínredacción de Viento Sur.

El movimiento feminista, a lo largo de toda la geografía del planeta y en diferentes momentos históricos es múltiple y diverso. Sobre todo en los últimos años hemos visto surgir y visibilizarse múltiples voces y aristas del feminismo que reclaman su espacio dentro del feminismo. Creo que es el movimiento político con más capacidad de revisión, inclusión y flexibilidad. Ha tenido que repensarse y reconfigurarse su sujeto político de manera constante. Ha demostrado una gran capacidad de llegar a consensos y escucha ante posturas que cuestionan y revisan lo que hasta ese momento se consideraban principios fundamentales.
Ahora bien, cuando surge la problemática de la prostitución, todo eso desaparece. Las posiciones se enconan, las vísceras toman el control y nos negamos tan siquiera a escucharnos. Creemos saber y conocer la postura de la otra parte y caemos en la tentación de unificar y homogeneizar en un discurso único, como suele ocurrir en todo gran conflicto. Aun y con todo para mí lo que dificulta y enerva el conflicto es la mutua deslegitimación sistemática de las intenciones de la otra parte, en relación al principal objetivo del feminismo. Es el momento de la retirada de los carnés de feministas.
Urge ocupar el espacio que hay entre las dos posturas cuando estas tienen a los extremos. Genera rechazo en muchas feministas que no quieren tener que verse posicionadas tan lejos y desafección con el propio movimiento. Es necesario establecer cauces de debate, de escucha y reconocimiento mutuo y establecimiento de puntos de consenso.

Mamen RomeroActivista feminista. Psicóloga experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual y en violencia de género.

Todo debería de revisarse. Las lesbianas tardaron su tiempo en ser aceptadas, las personas trans tardaron su tiempo en ser aceptadas y creo que las trabajadoras sexuales tardarán tiempo en ser aceptadas
Dentro de la perspectiva feminista no sólo hay la división que parece, no todo es A o B. Dentro de la perspectiva feminista hay compañeras abolicionistas que consideran que la lucha no es contra nosotras sino contra quien coordina nuestro libre ejercicio. Ahí yo me veo reflejada. No soy reglamentarista, nuestro ejercicio tiene que pasar por ponernos al mismo nivel de fuerza que la industria, desde las diversas formas de autogestión y cooperativismo. Creo que puedo estar más a favor de unas u otras soluciones, pero creo que todos estos colectivos luchan por por un mismo fin: el reconocimiento de derechos

Veronika ArauzoActivista Pro Trabajo Sexual colaboradora de U.S.T.S.

Por una parte, porque nunca sabes con quién estás discutiendo. Nadie puede negar que el proxenetismo está ahí y juega un papel fundamental pero nunca les verás sentados en una mesa. Siempre están por personas interpuestas, normalmente exprostitutas. Eso no quiere decir que todas las activistas sean proxenetas ni nada parecido, pero eso existe y produce mucha tensión porque vicia el debate. Nadie de buena fe puede pensar que verdaderamente el lobby del sexo no está presente en los debates actuales sobre prostitución.
La segunda cuestión es que este asunto parece haberse convertido en una cuestión identitaria, como otras muchas en la posmodernidad. Así, la opinión que se tenga sobre la prostitución parece acarrear ser la idea central de una completa visión del mundo o, al menos, del feminismo. Se ha convertido en una especie de idea/mundo. Hay que romper con esto porque no es necesariamente así.

Beatriz GimenoDiputada de la Asamblea de Madrid.

Como superviviente del sistema prostitucional puedo afirmar que percibo una absoluta tolerancia a los puteros y una disociación colectiva en cuanto a entender que lo único que diferencia a un violador de un putero es que – mientras los dos aprovechan su situación de privilegio – uno es cuestionado, señalado y se exige que pague por el crimen que ha cometido mientras al otro, al putero, una parte del feminismo no ve necesario cuestionar y señalar a quien habiendo uso de su poder penetra por la boca, la vagina y el ano a mujeres que en condiciones de igualdad y libertad no se resignarían para sobrevivir y entienden que no debe pagar por ello porque el pago ya se efectuó. De está manera, el neoliberalismo ataca las raíces del pensamiento feminista y exime de toda responsabilidad a los agresores sexuales que pagan una cantidad de dinero para blanquear la violencia sexual.

Amelia Tiganussuperviviente del sistema prostitucional, activista feminista e integrante de Feminicidio.net

¿Qué opinas sobre los colectivos de prostitutas y sus reclamaciones? ¿Cuál es tu opinión respecto a la polémica creada a raíz del sindicato OTRAS?

Creo que la liberación de las oprimidas será obra de ellas mismas. Siempre, sin excepciones. Por tanto me parece la mejor noticia que las trabajadoras sexuales se organicen. Además, considero que no podemos retroceder en derechos políticos, entre ellos los derechos sindicales. La democracia es una herramienta que necesitamos para defendernos, y además es el único camino para construir una sociedad democrática en el futuro. El ascenso de la extrema derecha que muestran las elecciones andaluzas hace aún más importante que no abramos vías de pérdida de derechos (sindicales, de expresión...) que luego se volverán contra todas. Por tanto considero apoyo el derecho a existir del sindicato OTRAS. Además me parece un grave error llevar al terreno judicial problemas políticos.
En cuanto a las reivindicaciones, en principio respeto las de todas las oprimidas y oprimidos. Creo que lo fundamental es que sean tenidas en cuenta en el debate político. Eso me parece mucho más importante que mi propia opinión sobre ellas.

Gloria Martínredacción de Viento Sur.

Es que para mí son dos cuestiones diferentes las que están en esa pregunta. Intentar subsumir un derecho junto con una reivindicación política de parte puesta en cuestión y polemizada es una de esas maniobras en las que el ganar la batalla del discurso se convierte en un fin en sí mismo. ¿De verdad nos parece lícito argumentar que quienes no apoyamos la creación de un sindicato-que por sí mismo lleva implícita la relación con un empresariado-es porque no estamos de acuerdo con que las mujeres se organicen por la lucha de sus derechos? No conozco a ninguna feminista que niegue este derecho.
Por otro lado, para mí lo importante es ver cómo hacemos para poner el foco en las reivindicaciones de las mujeres que están en prostitución- a lo que habría también que conseguir diversificar la interlocución- con los derechos de todas las mujeres. Estoy segura de que hay mucho margen entre medias de que estamos siendo capaces de generar.

Mamen RomeroActivista feminista. Psicóloga experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual y en violencia de género.

Yo pertenezco a Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS), de la intersindical catalana y hemos optado por estar en sindicato horizontal, asambleario, feminista, participativo y anticapitalista, para interactuar con otros sectores sociales y promover una reflexión sobre la legalización del trabajo sexual desde una perspectiva distinta a lo que representa Otras. Otras es un sindicato gremial, que optado por una organización vertical. Considero que su opción es legítima, la democracia significa eso. Nuestras dos posturas y las de otros colectivos también que luchan por los derechos, podemos decir que vamos en el mismo barco, pero que no compartimos camarote. Ambas posturas son legalistas, y otros colectivos que luchan por los derechos, pero estamos en el mismo barco pero no en el mismo camarote.
Por otra parte, la repercusión de Otras en los medios ha permitido que parezca que es la única opción sindical que se ha creado en este país.

Veronika ArauzoActivista Pro Trabajo Sexual colaboradora de U.S.T.S.

Es normal que se asocien y cualquier colectivo tiene derecho a hacerlo. Mi opinión es la misma que tengo ante otros colectivos. Con unos estoy más de acuerdo que con otros porque hay colectivos de todo tipo: desde abolicionistas hasta puramente regulacionistas pasando por colectivos pro derechos que están en contra de que la prostitución sea considerada un trabajo.
No estoy de acuerdo con que se legalice Otras como un sindicato porque eso significa regular de manera implícita a la patronal del sexo, al proxenetismo. No hay sindicatos de trabajadores autónomos, hay gremiales o asociaciones.

Beatriz GimenoDiputada de la Asamblea de Madrid.

Creo que las mujeres en prostitución están en todo su derecho de organizarse y de hecho hay varias organizaciones de prostitutas en España. Un sindicato es totalmente otra cosa. Un sindicato es afianzar el proxenetismo y el estado proxeneta y un intento de legalizar el machismo y el proxenetismo. La sociedad ha de reflexionar sobre si está dispuesta a llamar ‘empresarios’ a los proxenetas y sobre si la prostitución es el trabajo que necesitamos miles de mujeres que sobrevivimos en situación de precariedad y violencias.

Amelia Tiganussuperviviente del sistema prostitucional, activista feminista e integrante de Feminicidio.net

¿Estarías a favor de regular el lucro de terceros en prostitución?

El lucro a terceros es la base del trabajo asalariado: un empresario solo tendrá trabajadores si considera que se lucra bastante a costa de ellos. Si no, cerrará la empresa. Yo estoy en contra de que exista cualquier lucro a terceros, pero mientras no acabamos con el trabajo asalariado, quiero que esté regulado para proteger los derechos de los y las trabajadoras.
En la prostitución también quiero acabar con el trabajo para terceros, pero mientras exista, no podemos privar a las trabajadoras de sus derechos ni obligarlas a ser falsas autónomas, que es precisamente lo que quiere la patronal, la de este sector y las demás: no tener que asumir las obligaciones de un empleador, lucrarse de alguien sin derechos laborales.

Gloria Martínredacción de Viento Sur.

Hasta hace no tanto estar en contra del lucro de terceros era uno de los puntos en común en ambas posturas dentro del movimiento feminista. De hecho, uno de los argumentos fundamentales para la legalización de la prostitución se basaba en la posibilidad de establecer cooperativas de prostitutas organizadas y autónomas que no dependieran de la industria del sexo. Por eso ha sorprendido la idea de que estas reivindicaciones hayan acabado convirtiéndose en un sindicato que de facto reconoce la interlocución con la industria.
De otra parte, hoy por hoy el proxenetismo está penado en nuestro código penal, regularlo implicaría la aceptación de la prostitución como una actividad laboral más, algo con lo que como abolicionista no estoy de acuerdo. En este punto me gustaría invitar a reflexionar sobre si realmente podemos llegar a visibilizar que la prostitución como un posible trabajo copado por mujeres migrantes, racializadas, pobre, vulnerables, podría llegar a evitar la explotación y la vulneración de derechos de las mujeres por el simple hecho de regularla.

Mamen RomeroActivista feminista. Psicóloga experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual y en violencia de género.

La industria ya se lucra bastante con nuestro trabajo. Nuestra perspectiva es romper el control de terceros sobre nuestro trabajo. Se debería replantear no sólo la cuestión de la autonomía sino buscar la equidad de fuerza con la industria. La trabajadora pone la fuerza de trabajo y la industria solo pone unas herramientas para lucrarse de la trabajadora.

Veronika ArauzoActivista Pro Trabajo Sexual colaboradora de U.S.T.S.

Claramente no. Cualquier mujer puede prostituirse pero nadie más que ella puede lucrarse de ello.

Beatriz GimenoDiputada de la Asamblea de Madrid.

Bajo ningún concepto. Además hay que reformar el Código Penal y perseguir totas las formas de proxenetismo y adoptar una definición amplia de proxenetismo parra hacer posible el enjuiciamiento adecuado de los que explotan la prostitución. Esto último tiene que ver con la penalización de la tercería locativa, eliminada del Código Penal y que debería volver a incorporarse.

Amelia Tiganussuperviviente del sistema prostitucional, activista feminista e integrante de Feminicidio.net