El análisis de las medidas adoptadas por el gobierno y recogidas en el RD no se puede limitar a la suficiencia o no de éstas, o al contenido de las propias medidas; debe extenderse, para tener vocación de certero, al tipo de medidas adoptadas y quién es el beneficiario último de éstas a medio y largo plazo.

Partamos de la base de que una gestión correcta de esta situación debía haber comenzando por la paralización de toda actividad no esencial, a la vez que poner al servicio del bien común todas aquellas que fueran esenciales. Todo hace indicar que el gobierno no tiene muy claro cómo resolver esta dicotomía… y el final lo hemos ya aprendido: se hará negocio con actividades esenciales para la ciudadanía.

(No hubiera estado de más que estas medidas se hubieran adoptado de forma provisional, esperando el pronunciamiento de la propia ciudadanía a través de una consulta…. aunque ahora -ni nunca- no creo que se atrevan ¿tú que opinas?)

Como medida para evitar la propagación del virus, es imprescindible hacer cumplir de forma efectiva esta paralización. Pero de nuevo se emplean recursos para multar a quien sale de paseo a la vez que se permite que haya cientos y miles de trabajadores hacinados en fábricas y sin protección, bajo el chantaje de sus jefes.

No obstante, lo más trágico es que nos vendan estas medidas como “sociales” y que «no dejan a nadie atrás”:

  • Se facilitarán los Ertes para proteger el empleo. En realidad se liberará a la patronal de pagar el sueldo de montones de asalariados durante el tiempo que dure la situación. Esto se traduce en que serán en parte lxs trabajadores quienes paguen su propio sueldo, ya que se asume desde lo público, y no sus empresas, sin distinción de si se trata de pequeñas empresas, medianas o macro empresas.
  • La empresa se verá exonerada de cuotas y se les facilitarán bonos para pasar el trance, de nuevo sin diferenciar entre pequeña, mediana o grande. Esto significa que se a ayudar con dinero público a grandes empresarios adinerados, para que engorden un poco más sus fortunas, no vaya ser que crezcan un pelín menos este periodo. El Estado al rescate de Burger King o Inditex, por ejemplo. Todo ello en pro de evitar el despido.
  • Lo penoso es que el despido no está prohibido por el RD. Resulta significativo que a los empresarios se pide «por favor» que no despidan, apelando a su bondad y humanidad… ¿No sería más efectivo un decreto que los prohíba a rogar que no se efectúen como si fuera un favor?

Amén del contenido del resto de medidas (la moratoria de los desahucios, honestamente, sabe a poco, a muy poco) la consigna de «no dejar a nadie atrás» va perdiendo contenido poco a poco, desvaneciéndose a medida que Pedro Sánchez lo repite como un mantra. Supongo que no se está refiriendo a lxs paradxs de larga duración, o a quienes serán desahuciados después de esta pausa viral, o por quienes seguirán perdiendo derechos en una nueva sangría de lo público a manos de sucesivas medidas neoliberales.

Debemos focalizarnos en que, si una vez más vamos a cubrir las pérdidas del sector privado desde el Estado sin diferenciar pequeños, medianos y grandes -insisto en esto porque resulta clave-, las medidas deben ir acompañadas de una verdadera redistribución de la carga fiscal, para que los ricos sean quienes aporten su parte correspondiente en función de sus beneficios.

De lo contrario,  estamos hablando de OTRO ROBO DESCARADO Y A MANO ARMADA, es coger la maltrecha hucha pública y exprimirla en los bolsillos de los más ricos, y de nuevo con total impunidad.

Aún no nos han pagado todo lo que gastaron en rescatar a grandes empresas y bancos desde la última crisis: las reformas laborales siguen vigentes, el artículo 135 y los rescates bancarios etc., y una vez más toca socializar las pérdidas de los que más tienen usando para ello lo que es de todxs. Es justo volver a reivindicar, por tanto, la ilegalidad de nuestra DEUDA PÚBLICA.

Habrá que volver a decir con fuerza y más contundencia, que rechazamos el pago de la deuda y que nos devuelvan todo lo robado. No podemos permitir más recortes, más austeridad, sea por el motivo que sea. Es posible que muchos piensen que no es comparable el rescate del 2008 con el que se va a efectuar ahora, pero antes de hacer una analogía simplista, tengamos en cuenta que venimos de una etapa de recortes terrible que sólo empezó sus primeros pasos en 2008 y que lo que ahora estamos viendo es que se inaugura de nuevo una estapa en esa misma dirección con este paquete de medidas. Se suponía que ahora tocaba dar la vuelta y recuperar todo lo que en estos años nos habían quitado, eso al menos nos decían quienes han llegado al gobierno asegurando que son un freno a la derecha y los recortes y ahora un «escudo social».

Si una vez más vamos a cubrir las pérdidas del sector privado desde el Estado sin diferenciar pequeños, medianos y grandes -insisto en esto porque resulta clave-, las medidas deben ir acompañadas de una verdadera redistribución de la carga fiscal, para que los ricos sean quienes aporten su parte correspondiente en función de sus beneficios. De lo contrario,  estamos hablando de otro robo a mano armada y descarado.

Algunxs ya éramos conscientes de que no es posible conciliar los privilegios de unos pocos y las necesidades reales de las y los de abajo sin dar un vuelco al neoliberalismo y sus lógicas, y eso queda demostrado cada vez que hay una crisis, cada vez más frecuentes y, qué casualidad, siempre con el mismo final.

Nada podía hacía prever que un virus se convertiría al final en la excusa perfecta para un nuevo rescate financiero a la vista de todos, pero a la vez, con un perfecto maquillaje de emergencia social. En esta ocasión debemos atajarla para que no ganen siempre los mismos y pierdan los de siempre, si hay gente que se queda atrás mientras unxs cuantos mantienen todxs sus privilegios, porque el Capitalismo SIEMPRE deja mucha gente atrás. Vivimos en un mundo donde la mayoría de las personas mueren o sufren sin razón y de forma planificada por gobiernos serviles al poder.

Esta forma de funcionar nos está llevando al borde de la extinción y es momento de decir BASTA. Pero no merecería la pena escribir esto si no hubiera una certeza de que SÍ es posible una salida por lo social para que quienes menos tienen no vuelvan a pagar esta nueva crisis financiera, y sí la hay, pero para ello debemos hacer efectivas medidas verdaderamente valientes y verdaderamente sociales que ya se pusieron sobre la mesa ante la auditoría de la deuda griega:

  • Suspensión del pago de la deuda
  • Creación de un sistema bancario público socializado y saneado que proteja los depósitos
  • El lanzamiento de una moneda complementaria
  • Medidas fiscales muy fuertes para hacer pagar a los ricos y disminuir el peso fiscal sobre los pobres
  • La desprivatización y el refuerzo de los servicios públicos de forma permanente
  • El reparto del tiempo de trabajo
  • Medidas para avanzar hacia la transición ecológica y cambio de modelo productivo

Intuyo que además de esto sería interesante poner freno a que determinados sectores dupliquen o tripliquen sus beneficios cada vez que hay una catástrofe: sería un seguro de vida social importante que ningún macro negocio tenga importantes intereses en este tipo de situaciones, se podrían hacer eco los del «escudo social» para poner esto en práctica desde ya.

Esta crisis deja al desnudo de forma evidente a todo nuestro sistema: al régimen oligárquico y corrupto heredado del franquismo, empezando por la corona, recorriendo todo el espectro bipartidista y salpicando a muchos líderes de los sindicatos mayoritarios, abyectamente acomodados a este. La corona a la cabeza, como primer símbolo de corrupción del régimen y como poso del régimen anterior, sería uno de los pilares a derribar. Es decisivo por el bien común defender un modelo de estado republicano y social, como condición necesaria para una transformación de la sociedad a que podría pasar página, y lo hará, a 8 décadas entre dictadura y restauración borbónica.

No podemos olvidar que es el trabajo, lo que produce la riqueza. No al contrario. Y quienes forman parte del poder real son quienes precisamente acaparan esta riqueza, y no quienes la crean. ¿Y si en vez de asumir este nuevo ataque, caemos en la cuenta de que, como ha demostrado este pequeño virus, sin los trabajadores y trabajadoras se paraliza TODO? ¿Y si hacemos valer todo el poder que en realidad tenemos para construir una sociedad en armonía con nuestro planeta y los seres que lo habitan y donde realmente sí quepamos todxs?

Por Mayte Sánchez Caro y José María Rueda Santiago, Miembros de RAÍZ, espacio de debate rebelde y asambleario.