En este artículo Miguel Sanz Mayor analiza el surgimiento del Estado del bienestar escandinavo en el período de entreguerras del siglo pasado. Una fase caracterizada por una crisis política y económica que ponía sobre la mesa distintas alternativas de orden entre las cuales basculó también la propia socialdemocracia.

Si Dios existe es de izquierdas, porque en época santa siempre parece tener reservado un acontecimiento que cambiará su devenir. Si el Credo de Nicea reza que al tercer día resucitó, en este caso nació al segundo y le dejó cinco/cuatro días para planear la Revolución. Quizá no fue así conforme a las Escrituras, pero eso es harina de otro Kierkegaard.

Påskekrisen

En Dinamarca, los inicios de los años veinte (1920) estuvieron marcados en lo social por la pobreza y en el eje político por el robustecimiento de la derecha unido a un poder empresarial duro que contrastaba con un partido Socialdemócrata que decidió escorarse a la izquierda. Esto ocurría mientras el mensaje de una revolución rusa cercana se esparcía por todo el globo, también en los países escandinavos excluyendo a Finlandia -como mandan los cánones- que estaba empezando a caminar con el Tratado de Tartu. En consonancia a esta lucha por los territorios estaba la cuestión de Flensburg, hoy zona alemana del Schleswig del Norte o el Sur de Jutlandia, dependiendo de si se quiere ver desde Alemania o desde Dinamarca. Una zona que apenas cincuenta años atrás estaba envuelta en una guerra entre el Reino de Prusia e Imperio de Austria y Dinamarca que perdió el país escandinavo. Un territorio partido en dos en un Tratado de Versalles que obligaba a realizar un plesbicito en Schleswig del Norte y Schleswig Central, con resultados dispares. Un 70% del Norte votó a favor de de volver a formar parte de Dinamarca mientras que en la parte Central el resultado fue totalmente alemán. Una parte Central a la que pertenecía la ciudad de Flensburg, de largo más importante de la zona. Hagan sus cábalas.

Todo ello con un gobierno »radical» liberal -ahora socioliberal- que no tenía la mínima intención de adentrarse en el conflicto. Un gabinete, por cierto, encabezado por Carl Theodor Zahle, fundador del partido Radikale Venstre [1] tras una escisión del Partido Reformista Liberal (Venstrerereformpartiet) que él ayudo a fundar. Una formación que acogió el término »radical» sobre todo debido a su carácter pacifista y sufragista, de ahí la indiferencia de Zahle ante la cuestión territorial. Una indeferencia que superaba al Rey Christian X, nacido en Alemania y con un fuerte interés en recuperar la Schleswig Central. Podía hacerlo maquillando una media favorable de ambos plesbiscitos ante una Alemania herida tras una guerra y con el apoyo del gobierno central, cosa que no tenía a no ser que gobernase una administración venstreledet[2] de corte nacionalista. Tenía opciones, porque además contaba con el movimiento nacionalista Flensborgbevægelsen[3] con la capacidad de enviar una delegación a Copenhagen para presionar al presidente Zahle.

Kongen begaar Statkup (El Rey da un golpe de estado)

Dos semanas después, un 29 de marzo de 1920 de Pascua, animado por las fuerzas conservadoras y nacionalistas depuso el gobierno socioliberal de Zahle tras una reunión -más bien emboscada- infructuosa para que liderase sus deseos nacionalistas. De forma inmediata, lo replazó por un ejecutivo venstreledet provisional para forzar la reunificación de Schleswig con todos los poderes a su favor. A pesar de las dudas iniciales del líder histórico socialdemócrata Thorvald Stauning, el aparato de los Socialdemócratas calificó el movimiento del monarca de golpe de estado en el diario Socialdemokraten, el principal medio del partido. A su vez, llamó a la huelga general después de que el monarca rechazara las demandas que los Socialdemócratas pusieron sobre la mesa ese mismo día. Dos días después, el movimiento obrero sindicado decidió ir a la huelga general el 6 de abril.

Un cartel de advertencia de la huelga general.

Esos días sagrados de espera hasta el comienzo de la huelga general tuvieron como punto caliente a la ciudad de Copenhagen. Tanto, que pocos se atrevían a aventurar que no se produjera una revolución. Incluidos los empresarios, que pidieron encarecidamente al Rey Christian X que se suprimiera el gobierno nacionalista provisional que se había puesto una semana antes. El 4 de abril, se aceptaron las demandas que se recogían en el diario socialdemócrata y, a partir de ahí, el dominio político de los Socialdemócratas daneses sería implacable. A día de hoy, su nombre es inseparable de la defensa de la democracia danesa por este acontecimiento y no tanto por su papel en la II Guerra Mundial, como podríamos pensar. No se entiende su posterior evolución a partido del pueblo danés sin su compromiso de base -no tanto de un Stauning con tics traidores- de los socialdemócratas y su movimiento.

Tras el restablecimiento de la democracia la monarquía no volvería a intervenir en la normalidad democrática de Dinamarca y además tendría un papel vital en la resistencia ante el fascismo. La reanudación de la vida política coincidió con el comienzo de la crisis de posguerra que tambien sacudió al país nórdico. En un año (ciclo 1921-22), se pasó de un 20% a un 33% de paro. En tal situación de precariedad la relación con los agentes sociales estaba muerta y el ejecutivo tuvo que recurrir por presión de la patronal al esquirolaje organizado, apodado como Samfundshjaelpen. Posteriormente, los Socialdemócratas llevaron a las cámaras la propuesta de un plan de choque social entre todas las fuerzas políticas. A pesar del esquirolaje y el matonismo las protestas no cesaron, lo que no propició un clima para el cumplimiento de las propuestas. Sin saberlo, fue un momento histórico debido a que indicó el principio programático en el que se basaría el futuro Estado de Bienestar danés y, por consecuencia, escandinavo. Además de que fue un plan de choque recibido con alegría por las organizaciones obreras y revolucionarias, que vieron en los Socialdemócatas unos aliados durante un tiempo. Los socialdemócratas se mostraban orgullosos del socialismo y así lo plasmaron en aquel borrador programático.

Thorvald Stauning (S) con Frederik Borgbjerg (S), uno de los mejores oradores políticos de la historia de Dinamarca y responsable de la construcción de la escuela pública. Curiosamente, se inició tras la influencia de Kierkegaard en los estudios teológicos antes de su desembarco en política, influido por el estudio social que llevaba a cabo la institución eclesiástica danesa en aquella época.

El momento de consagración de los Socialdemócratas llegaría en las elecciones de 1924, en las que se convertirían en el primer partido de Dinamarca con un 36,6% de los votos. Su primera victoria electoral, tras la que formaron un gobierno en minoría y un gabinete elegido en su totalidad por Thorvard Stauning.

Notas

[1] Venstre en danés es izquierda y, en el eje político nórdico la izquierda era el lugar de los liberales en constraposición a la derecha donde se sentaban los conservadores. Debido a que los liberales se nutrían de las clases más bajas -cercanas a la Iglesia- que los conservadores, a priori.

[2] Venstreledet hace referencia a un gabinete de corte conservador. Tras la salida de los socioloberales (Radikale Venstre), el partido (Venstre) tomó un cariz más conservador y pasó a ser la oposición de los socialdemócratas.

[3] Flensborgbevægelsen: El Movimiento Flensburg, el movimiento político nacional danés, que en enero de 1919 se diferenció del movimiento más nacionalista.

El movimiento exigía que se realizaran las demandas locales del sur de Jutlandia, para que la gente de Flensburg y Schleswig central pudiesen de votar sobre la anexión a Dinamarca.