Las mujeres pintan. A través de las imágenes han logrado una canal comunicativo antes vedado. Hablamos con varias ilustradoras para conocer su opinión sobre el aporte gráfico al feminismo en los últimos años

Magda Castría

Las imágenes producidas desde el diseño y la ilustración feministas son inevitables e imprescindibles, son la expresión misma de esta revolución y un medio para canalizar, transitar y atravesar situaciones de violencia extrema sobre nosotres, las mujeres, lesbianas, travestis y trans.

Miles de mujeres y disidencias en Argentina y el mundo decidimos no callarnos más y el volumen de reclamos y de denuncias para esta sociedad patriarcal es infinito. La marea feminista avanza y el desborde gráfico es una de sus tantas expresiones. Colmamos el espacio público, las redes sociales, las instituciones y, paulatinamente, logramos abrirnos espacio en los medios masivos de comunicación y en la agenda política.

Las imágenes producidas desde el diseño y la ilustración feministas son inevitables e imprescindibles, son la expresión misma de esta revolución y un medio para canalizar, transitar y atravesar situaciones de violencia extrema sobre nosotres, las mujeres, lesbianas, travestis y trans. Pues, si bien el movimiento feminista es un conjunto sororo y de contención, reconocerse en situaciones violentas, reconocerse víctima, reconocerse minoría y deconstruirse es un proceso muy doloroso.

Nuestras imágenes dan cuenta de que lo personal es político y por eso su poder de réplica es tan grande, lo que le pasa a une le pasa o le pasó a muches. Generan identificación y apropiación, las problemáticas manifiestas atraviesan las clases sociales. Denuncian, informan, acompañan procesos dolorosos. Representan, visibilizan y empoderan a los cuerpos no hegemónicos y disidencias, tan bastardeados o directamente invisibilizados en el discurso dominante. Estas imágenes dan cuenta de que no estamos solas.

Las mujeres salimos organizadas a recuperar las calles, ese terreno negado en nuestras individualidades, amenazante pasadas las 10 de la noche. Tejemos redes, conformamos colectivos de activismo gráfico (en mi caso, participo del colectivo de dibujantas “Línea Peluda”). Nuestras imágenes son el soporte y vehículo de nuestras problemáticas, el estandarte de nuestros reclamos, son herramientas de difusión y de acceso a la información. Son las voces de un movimiento muy diverso que no va a parar de crecer y de avanzar hasta lograr derribar el patriarcado.

Sabela Prendes

Me gusta que mis obras estén explicadas como yo hubiera querido que me lo explicaran a mí cuando no entendía por qué el aborto era necesario o por qué las mujeres tienen pelo.

El arte es el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, por eso siempre ha ido de la mano con la historia y todos los sucesos que nos han ido formando y educando como especie. El feminismo (como cualquier lucha medio revolucionaria que se centre en los derechos humanos) demanda una actitud política y ética, por eso los artistas que nos centramos en esta ideología intentamos proponer ese cambio con un tono lo más picaresco posible, como jugando con los conceptos.

Me gusta que mis obras estén explicadas como yo hubiera querido que me lo explicaran a mí cuando no entendía por qué el aborto era necesario o por qué las mujeres tienen pelo. A veces me sorprendo a mi misma con los insultos que recibo en dibujos que son literalmente información sacada de un libro de historia.

Este mundillo que las ilustradoras nos hemos ido creando en las redes sociales es muy característico porque todas somos muy diferentes y pensamos de manera a veces incluso contraria, pero aún así tenemos un objetivo común: La igualdad.

Y eso nos une mucho más que nuestras diferencias ideológicas. Algo que siempre comentamos entre nosotras es lo desestructurada que está la izquierda y cómo si nos uniéramos podríamos conseguir algo… Pero bueno, ahora solo hacemos eso, dibujar lo que sentimos y queremos, soñando en digital.

Amalia Torres

Me siento afortunada de que mi trabajo me dé la oportunidad de hacer activismo y de llegar a tanta gente. Además recibo mucho apoyo, me hablan muchas chicas que quieren usar mis ilustraciones para anunciar charlas feministas o colgarlas en sus institutos como parte de iniciativas de concienciación y eso para mí es un orgullo porque siento que mi trabajo de verdad sirve al movimiento.

En mi opinión el auge de ilustradoras feministas que estamos viviendo solo es un reflejo del camino que está tomando la sociedad. En los últimos años hemos visto cómo, afortunadamente, el movimiento feminista ha crecido enormemente. Las mujeres hemos tomado conciencia y eso se refleja en que cada vez más ilustradoras tratamos este tema en nuestra obra. Creo que como ilustradoras tenemos un medio muy directo para transmitir conceptos de una manera clara y fácil de entender, considero que por esa razón las imágenes son un recurso muy potente para contribuir a la difusión del feminismo. Además hoy en día con las redes sociales se ha creado un espacio maravilloso donde compartir nuestro trabajo y pienso que han sido clave para este crecimiento. Muy poca gente se para ya a leer textos largos así que la imagen se convierte en la protagonista. En la mayoría de estas plataformas tienes poco segundos para captar la atención de los usuarios así que la ilustración es un medio ideal cuando quieres expresarte e incitar a la reflexión. También hay que agradecer que ilustradoras consagradas como Paula Bonet, Lyona o Moderna de pueblo, entre muchas otras, hayan orientado su trabajo hacia el feminismo en los últimos años dada la gran influencia que tienen.

Yo personalmente me siento afortunada de que mi trabajo me dé la oportunidad de hacer activismo y de llegar a tanta gente. Además recibo mucho apoyo, me hablan muchas chicas que quieren usar mis ilustraciones para anunciar charlas feministas o colgarlas en sus institutos como parte de iniciativas de concienciación y eso para mí es un orgullo porque siento que mi trabajo de verdad sirve al movimiento.

Estefania Podadera

Nos movemos en un mundo muy visual, cargado de imágenes y mensajes que aunque no queramos o no seamos conscientes se nos quedan grabados en nuestra cabeza.

Una imagen dice más que mil palabras y para difundir el discurso feminista viene muy bien. Nos movemos en un mundo muy visual, cargado de imágenes y mensajes que aunque no queramos o no seamos conscientes se nos queda grabado en nuestra cabeza.

Soy diseñadora gráfica y ya desde pequeña me ha encantado dibujar. Hace muy poco creé una cuenta en instagram para hacerme un hueco en el mundo del arte y gracias a ello he visto que puedo aportar mi granito de arena para que las mujeres logren empoderarse. Creo en la importancia de hacer ilustraciones feministas y darle difusión y visibilidad  como lo están haciendo muchas ilustradoras referentes para mí como Paula Bonet, Lola vendeta, feminista ilustrada o moderna de pueblo.

Actualmente, se utilizan muchas vías y tipos de discursos diferentes para reivindicar el feminismo, transmitir ideas, denunciar las injusticias del sistema, etc, pero pienso que éstas llegan más a las personas que ya han empezado a mostrar interés y quieren investigar y buscar información. Sin embargo, para aquellas o aquellos que todavía no son conscientes del significado del feminismo o son menos receptivas, la ilustración o el diseño puede ser una buena herramienta para llegar a ellas/os y que vean desde el otro lado aquellos comportamientos que se dejan pasar día tras día. El machismo que todas y todos tenemos interiorizado y camuflado como algo tan cotidiano que ni nos llama la atención, sale a la luz a través del diseño, ilustraciones, viñetas…

Una comunicación gráfica es mucho más potente e instantánea, entra por los ojos ya sea por la creatividad, atractivo o composición. Una imagen impactante puede conseguir que la gente diga ¡vaya, es verdad! que se sientan identificados/as y que esos conceptos que se transmiten resulten memorables e incluso (y para mí muy importante) logre que se reflexione, que ronde en la mente de las personas a quienes les ha llegado, desaprender lo aprendido para aprender una nueva forma de vivir.

En general, la gente todavía no tiene claro en qué consiste el movimiento feminista, se lían, hay rechazo y es porque hay mucha ignorancia. Y es que no todos los medios de comunicación saben  transmitir la verdadera lucha del feminismo. Una lucha que siempre ha estado y se ha invisibilizado en todo lo que han podido, haciendo lo mismo con mujeres relevantes en la historia del mundo. Por ello mis ilustraciones intento apoyarlas con un pequeño texto o frase, porque creo que para las personas que quieren informarse y están empezando desde “cero” les resulte más fácil entender y aprender sobre mujeres relevantes, situaciones, definiciones….

Rocío Atrio

Somos muchas, tenemos distintos, colores, distintos caminos,
distintas vivencias, pero un único fin:
¡Nos queremos libres, vivas, feministas, combativas y rebeldes!

La ilustración es comunicación y por tanto la intencionalidad de su mensaje es responsabilidad de sus creadores y creadoras. El feminismo es necesario, y es necesario porque en esta sociedad el trato desigual hacia las mujeres está presente en todo lo que nos rodea en nuestro día a día, necesitamos construir una sociedad diferente que acabe con todo tipo de desigualdades. El machismo y el patriarcado están muy arraigados y el paso para el cambio social parte de la unión de las mujeres en todos los sectores, las ilustradoras tenemos un gran trabajo por delante y debemos dar visibilidad a las situaciones de machismo y desigualdad que se viven, promoviendo la diversidad y el empoderamiento femenino.

El arte, la ilustración, el diseño, la publicidad, son mecanismos muy potentes que difunden mensajes a la sociedad, tienen el poder de marcar ideales con mucha fuerza y el lenguaje que se utiliza en su gran mayoría marca unos roles entre hombres y mujeres llenos de estereotipos machistas.

Es mucho y muy importante el trabajo que muchas compañeras muestran en la red, en redes sociales, en manifestaciones, una exaltación de nuestro arte de nuestra necesidad de ponerle voz, en este caso color, a situaciones antes tabú.

Estamos para mostrar nuestra verdad, la igualdad tan necesaria, como militantes, como ciudadanas, y desde pensamientos, ideales y culturas, muchas veces muy distintos, pero con un único fin, la educación igualitaria y la acción social.

Por eso creo que el impulso de la ilustración en el movimiento feminista esta marcando un antes y un después, el trabajo de la mujer siempre invisibilizada y contado por hombres, ahora más que nunca, se muestra para hablar de una mujer libre, viva, feminista, combativa y rebelde, un feminismo que ya no lo para nadie.