Entrevista a la PAH

Alejandra Jacinto, abogada de la PAH y Gonzalo Maestro, activista de la PAH

¿Cómo os organizáis en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca?

La PAH se organiza en más de 200 nodos en distritos y municipios en todo el Estado. A nivel estatal existen diferentes Coordinadoras Regionales que suelen corresponder con los diferentes territorios. Además, realizamos encuentros estatales tanto estratégicos como formativos con una periodicidad trimestral. Y cada nodo se organiza en una asamblea, con sus respectivas comisiones, donde las personas afectadas por problemas de vivienda se autoorganizan para emprender diferentes acciones con el fin de resolver caso a caso, sabiendo que se trata de un problema colectivo y global. Y a su vez todos los nodos se coordinan con acciones coordinadas y descentralizadas, en los diferentes planos territoriales.

¿Qué tipo de acciones ponéis en práctica en vuestra lucha y qué cultura política defendéis?

Pues desde las más sencillas y cotidianas como los acompañamientos a bancos y entidades financieras o administraciones, así como acciones protesta, denuncia y señalamiento como encierros, pegadas de carteles, y por supuesto “Stop Desahucios". También emprendemos iniciativas legislativas con el fin de cambiar el marco jurídico general o acciones legales o jurídicas a modo “litigio estratégico” que supongan cambios de paradigma como el reciente Dictamen de Condena a España por violar el DDHH a la vivienda. Y tenemos ahora mismo tres campañas principales a nivel estatal: la obra social para la autotutela del derecho a la vivienda allí donde la administración falla, “Stop Desahucios” que es permanente y quizás la más conocida y la Ley de Vivienda de la PAH que fue admitida a trámite recientemente en el Congreso de los Diputados.

¿Y cual es la situación social de esas personas que componen o se vinculan a la PAH de diferentes formas?

Pues el perfil ha ido variando a lo largo de los casi 10 años de historia de la PAH. Si bien al principio las asambleas las componían perfiles de familias, muchas de ellas migrantes con problemáticas de impago de sus hipotecas, actualmente la gran mayoría son personas afectadas por la falta de acceso a la vivienda, adjudicatarios/as de viviendas públicas vendidas a fondos buitre, personas con régimen de tenencia irregular, inquilino/as en general y en menor porcentaje que en sus inicios personas afectadas por la hipoteca.

¿Cual es el papel que tienen las mujeres en la lucha por la vivienda digna?

La realidad es que fundamentalmente se trata de un movimiento feminizado, donde el grueso de sus militantes son mujeres que viven un proceso de empoderamiento en todas sus facetas vitales. Pero se trata también de un movimiento diverso y racializado, donde es común encontrar en una misma asamblea personas de diferentes nacionalidades.

¿Establecéis relaciones con otros movimientos? ¿En qué sentido?

Participamos en diferentes espacios de encuentro y establecemos sinergias como con la APE ( Alianza contra la Pobreza Energética) o con nuevos actores como los Sindicatos de Inquilinos/as.

¿La PAH genera formas de vinculación política y de organización nuevas respecto a esos otros movimientos? ¿en qué sentido?

Sin duda la PAH es un espacio y un lugar donde militar, donde sentirte parte con un objetivo claro y compartido: hacer efectivo el Derecho a la Vivienda. Pero no solo. Al igual que en los sindicatos clásicos se trata de problematizar y generar conflicto de forma colectiva, de una casuística concreta, dónde los protagonistas son los mismos que tienen el problema, sin delegar en otros para su solución en base a la tesis del sindicalismo social. También sirve de red de apoyo mutuo donde la gente no puede acudir solo para resolver su problema, si no que toma conciencia de que su problema necesita de una solución colectiva y por ende apoyar a otros.

¿La PAH es parte de la nueva cultura del 15m frente a la cultura política anterior y los movimientos previos?

A diferencia del 15m que supuso un despertar de conciencias y de hartazgo de forma masiva donde las movilizaciones se nutrían de perfiles mucho más amplios que antes de 2011 y aludían a cuestiones coyunturales como las privatizaciones, la corrupción, el bipartidismo, los recortes...En la PAH nos seguimos nutriendo de perfiles igual de amplios pero por razones totalmente distintas, por ese trabajo de hormiguita de ir implicando persona a persona en la resolución de sus propios problemas, llevando la política de lo mas micro a lo más macro. Digamos que coincidiría en su esencia con ese 15m de barrios del que aún perdurarán algunas asambleas donde se albergan PAHs y grupos de Stop Desahucios.

Entrevista con el sindicato de inquilinas

Marta Montero Crespo, Portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid

¿Cómo os organizáis y qué formas de lucha utilizáis y cultura política defendéis?

La problemática del alquiler en Madrid y su área metropolitana ha alcanzado niveles de “emergencia”. Aunque compleja, se manifiesta principalmente en la dificultad de un sector cada vez más creciente de población para acceder a la vivienda en régimen de alquiler, principalmente por su elevado precio en relación a los bajos ingresos. A esto hay que añadir el alto grado de temporalidad introducido con la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) llevada a cabo en el año 2013, que establece una duración de los contratos de alquiler de 3 años, y la necesidad de reunir una serie de requisitos abusivos que hacen casi imposible la entrada en el mercado del alquiler para una población cada vez más precaria, desde la obligatoriedad de contar con avales hasta el pago de varios meses de fianza como única opción para acceder al arrendamiento de una vivienda. Todo esto provoca situaciones que generan gran sufrimiento y frustración: expulsión de los barrios, exclusión del mercado formal de vivienda, condiciones de hacinamiento, viviendas de calidad pésima...

Es en este contexto de indefensión absoluta del inquilinato en el que un grupo de personas, muchas de ellas con tradición de lucha en otros movimientos sociales vimos la necesidad de organizarnos en torno al problema de la vivienda en régimen de alquiler para crear una herramienta de contrapoder con el objetivo de defender a las inquilinas de los abusos de la propiedad y luchar por unos alquileres dignos.

Nuestra forma de lucha se concentraría principalmente en tres pilares fundamentales: la auto-organización, es decir, crear una conciencia colectiva que nos permita presentarnos como un bloque compacto con capacidad de acción e intereses propios que defenderemos en común. Por otro lado la formación, es decir que las inquilinas conozcan cuáles son sus derechos para que puedan defenderlos. Una de las herramientas de trabajo que utilizamos con este objetivo son los talleres de la LAU, en los que se explican los principales artículos de la misma y a través de qué medios podemos hacer valer los derechos que nos corresponden por ley. Pero queremos que ese conocimiento vaya más allá, que las inquilinas conozcan todo el entramado político y económico subyacente a la situación de la vivienda, así como las competencias de cada administración y las luchas actuales y pasadas por el derecho a la vivienda. Por último la exigencia y consecución de un cambio en las leyes para que incluyan las demandas de las inquilinas, consiguiendo interpelar a las instituciones, pero también ampliar los márgenes de acción más allá de ellas.

¿Qué situación social tienen las personas que componen el Sindicato de Inquilinas?

Al Sindicato de Inquilinas llegan personas de un perfil muy heterogéneo. Debido a la situación de gran precariedad que vivimos actualmente, al Sindicato acuden personas de muy diversas posiciones sociales. Tanto personas sin formación como con estudios superiores, personas racializadas, hombres, mujeres, jóvenes, gente mayor, familias... si bien es cierto que las personas que se encuentran en una situación más vulnerable respecto al mercado del alquiler son aquellas de rentas más bajas, entre las que se encuentra una mayor proporción de mujeres y de personas racializadas, y eso influye en la composición de los asesoramientos colectivos. Aun así, el problema del alquiler está llegando a tal extremo que afecta también a las rentas medias, configurando el Sindicato como una herramienta de lucha bastante transversal.

¿Qué relación establecéis con la PAH?

Somos herederos y herederas directas del movimiento por la vivienda, entre los que se incluye, por supuesto, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que ha generado un gran poder popular y transformaciones sociales muy importantes en los últimos años con respecto a la vivienda.

Estamos construyendo, porque lo creemos muy necesario, lazos fuertes y duraderos con la PAH porque ha conseguido, junto con otros agentes, crear un movimiento por la vivienda muy amplio y empoderado. Desde el Sindicato, queríamos contribuir a ese movimiento por la vivienda aportando luz a la lucha por el alquiler. Entre otras cosas, nos coordinamos con la PAH y otros movimientos de vivienda vecinales para establecer nuestros nodos de trabajo en los barrios, los talleres de la LAU y otras acciones por el derecho a la vivienda.

¿Creéis que el Sindicato de Inquilinas genera formas de vinculación política y de organización nuevas respecto a otros movimientos? ¿en qué sentido?

Sí. De hecho la elección del nombre Sindicato de Inquilinas no es baladí. Nuestra proyección es la de sindicar luchas sociales profundamente atravesadas por la precariedad. Pretendemos atender a la diversidad de las luchas urbanas y, desde la base y las clases populares, construir alternativas de vida que merezcan la pena ser vividas.

El Sindicato de Inquilinas pretende ser una herramienta al servicio de las inquilinas precarias para la defensa de sus intereses frente a los de la propiedad. Implica también reconocer la existencia de un conflicto antagonista entre inquilinato y propiedad y la necesidad de organizarse como parte clara de este conflicto. Pero, además, nuestro objetivo es el de transformar el problema social del alquiler en un conflicto político de primer orden que necesita ser abordado con urgencia.

Entrevista con la Asociación Vecinal La Unidad de Villaverde Este

Silvia González Iturraspe_Vicepresidenta de la Asociación Vecinal La Unidad de Villaverde Este

¿Cómo y donde os reunís? ¿tenéis un espacio propio en el barrio o compartís con otros colectivos?

Somos la Asociación Vecinal La Unidad de Villaverde Este. Tenemos un espacio compartido. Este espacio es de gestión municipal y está cedido a nuestra entidad y a tres más (OMC radio, Zahorí y Asociación Fotográfica de Villaverde). En él se reúne además la Peña Ciclista de Villaverde.

¿Cual es la problemática que veis con la vivienda en el barrio?¿creéis que existen diferencias entre los problemas que plantea la vivienda entre los barrios del centro y los barrios de la periferia?¿como incidís en la lucha por la vivienda como asociación?

Consideramos que uno de los principales problemas es el asociado a las ocupaciones mafiosas. Efectivamente Villaverde es uno de los distritos donde más desahucios se han producido durante la crisis económica, una problemática que ha afectado masivamente a otros distritos de la periferia sur y este de Madrid. Fruto de este proceso de expulsión de los vecinos y vecinas de nuestro barrio, muchas viviendas han quedado vacías y en propiedad de bancos e inmobiliarias. A su vez, se ha producido un proceso de ocupación que, desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales (FRAVM), denominamos “mafiosa”. Estas viviendas desocupadas y abandonadas por las inmobiliarias y bancos son ocupadas por mafias que a su vez revenden o realquilan de manera ilícita a familias sin recursos. Este hecho se produce, además, en las zonas más vulnerables del barrio, donde vive población en ocasiones muy mayor y con necesidades especiales en términos de dependencia. Se concentran así bolsas de pobreza y fenómenos de guetización en los que los ocupantes y las mafias tienen comportamientos muy poco respetuosos con el vecindario, llegando incluso a convertir algunos de los pisos en narcopisos… Todo ello produce la expulsión del resto de vecinos que ven como sus casas son nuevamente ocupadas por estas mafias.

Este problema lo abordamos, principalmente, mediante procesos de mediación. Hemos reclamado recursos municipales de mediación comunitaria, dinamización y educación de calle, rehabilitación de espacios públicos… y tratamos de realizar campañas de limpieza, convivencia … en definitiva, tratar de denunciar las mafias y trabajar con las familias víctimas de las mismas mejorando la convivencia.

Sin embargo, creemos que estas actuaciones son insuficientes pues el problema se resuelve con un cambio en la política de vivienda, donde las competencias son regionales o estatales. En este sentido, a través de la FRAVM hemos trasladado propuestas a judicatura en referencia a la tipificación del delito de ocupación mafiosa a fin de evitar la criminalización de la ocupación como práctica en casos de necesidad. También hemos planteado propuestas en relación al alquiler, a la necesidad de dispersión territorial en los procesos de realojo, fomento de las ayudas a jóvenes… y, muy especialmente, control de la vivienda vacía propiedad de bancos y fondos buitre.

También querríamos destacar que para nosotras es fundamental trabajar contra los estereotipos asociados a Villaverde. Creemos que es imprescindible mejorar la percepción de los vecinos y vecinas sobre el propio barrio, que esto evita el vaciamiento, ayuda a mejorar el cuidado de los espacios públicos y, en definitiva, evita el “efecto llamada” de determinados colectivos que degradan el barrio. Por ello, las denuncias que realizamos van siempre acompañadas de acciones propositivas de cuidado y fomento del “Orgullo de Barrio”.

¿Qué relación tenéis con otros colectivos? ¿Participáis en manifestaciones que organizan los colectivos “hermanos”, como las que hubo contra la turistificación en el centro o las que hay regularmente contra los desahucios que convoca la PAH?

La Asociación, a través de la FRAVM, ha participado en movilizaciones convocadas por la misma en contra de la turistificación, contra la venta de vivienda a los fondos buitre, por el derecho a la vivienda… En este sentido, la FRAVM ha presentado varios recursos judiciales contra estos procesos, ha presentado alegaciones en todos los cambios normativos… La relación con la PAH es muy estrecha, nuestra asociación fue punto de atención de la PAH hasta que se unificaron los puntos de todo el distrito. A su vez, la PAH de Madrid tiene su sede en el local cedido por la FRAVM en la Calle San Cosme y San Damián. Hemos participado por ejemplo en la ILP presentada conjuntamente por la FRAVM y la PAH para una ley de vivienda en la Comunidad de Madrid.

Entrevista con la Asociación La Corrala - Lavapiés

Manuel Osuna, presidente de la Asociación La Corrala - Lavapiés.

¿Cómo y donde os reunís?

Somos una asociación legalizada desde el año 77. Hemos pasado situaciones de mucho movimiento a mucho parón, pasando por etapas en las que intentamos retomar la situación. El cambio que ha habido desde que empezamos ha sido abismal, en cuanto a los vecinos, a nosotros mismos y a los proyectos que llevamos a cabo.

Tenemos algunas comisiones, pero no preconstituidas, sino de trabajo, hechas para temas específicos. No obstante, creemos que es necesario más trabajo en red y no tener tanto grupo de trabajo especializado porque el barrio cuenta con muchos profesionales organizados en muchas áreas: mujer, infancia, racismo…

Las decisiones se toman en junta directiva; en nuestra asociación hemos observado que nos cuesta mucho hacer asambleas y más que sean concurridas.

Nuestro local es propiedad de la EMV, no podríamos sufragar un local en el barrio con las participaciones de los socios (670 actualmente)

Nuestras actividades se concentrarían principalmente en tres pilares. Por un lado desahucios y realojos, por otro dinamización de empleo (un proyecto que viene del ayuntamiento de Madrid) y por otro proyectos de Integración de Barrio.

Los PIBAs (proyectos de integración del barrio) son los que más presupuesto cuentan. Uno de ellos, dotado con 30.000 euros, lo destinamos en hacer campamentos y huertos urbanos, deportes y yoga, espacio feminista, actividades culturales como fotografía,... otro apartado serían los 225.000 euros que gestiona la Junta Municipal de distrito, en donde se proponen y ejecutan actividades como Bollywood, en donde este año, a propuesta del acuerdo de mesas de las juntas de distrito, que también se incluyen en los proyectos de integración del barrio, como Madrid Salud (con el problema del aumento de consumo de drogas en el barrio)

¿Qué situación social tienen las personas que componen la Corrala? ¿Hay diferencia entre socios y gente que viene a por un servicio?

Desde luego; incluso diríamos que tampoco es nuestra meta el hecho de hacer socio a cualquiera que quiera participar de alguna actividad nuestra y que tenga que pagar una cuota, aunque luego no participe.

Tenemos una junta directiva que la compone, sobre todo, gente bastante mayor. Algún chaval joven, tanto hombres como mujeres… Quisieramos tener más nacionalidades pero hemos visto que ellos tampoco no se involucra tanto, tienen otros problemas y no se preocupan tanto por el barrio.

Muchos de los socios son gente mayor, que viene participando desde el momento de la rehabilitación, desde la primera oleada de los desahucios. Podemos decir que hace años los vecinos eran más participativos; la democracia era joven y la gente tenía más ganas de hacer más cosas. Eso ha ido bajando poco a poco. Los nuevos socios, en su mayoría, son nuevos vecinos que quieren empezar con actividades nuevas. También hay comunidades de vecinos, que se apunta para tener en nuestro local sus reuniones y que sean dinamizadas. Aunque, como hemos dicho, todo esto lo pueden hacer sin hacerse socios.

¿Qué relación tenéis con otros colectivos? ¿Participáis en manifestaciones que organizan los colectivos “hermanos”, como las que hubo contra la turistificación, las que hay regularmente contra los desahucios que convoca la PAH o incluso manifestaciones de problemáticas de otros barrios?

Estamos incluidos en la FRAVM, así que siempre contamos con ella incluso con la asociación de barrios de distrito centro (intentos de desalojo, etc) Aún así, tenemos poco contacto, y es un tema que estamos trabajando para solucionarlo. Con todo ello, a nivel personal, estos barrios tienen la particularidad de que todos nos conocemos, y muchas veces los problemas ocurren por recelos personales.

Para intentar congregar más gente tiramos de la FRAVM, que es quien tiene el músculo; en el barrio, movilizar cuesta mucho. Una buena excepción fue la manifestación contra la turistificación del año pasado, convocada junto a la FRAVM, en la que nos vimos junto a más de un centenar de personas en la puerta del sol. Y, claro, también nos adherimos a las convocatorias de la PAH, y estamos físicamente en los actos. Pero, como dije, tristemente, no trabajamos de forma conjunta.

Con el 15M hubo una subida en la participación o una mayor interrelación con las asambleas 15M?

No, no notamos mucho cambio. Yo milito en el PSOE, incluso he tenido algún cargo dentro del PSOE, en su ejecutiva, en la secretaria de movimientos sociales. En esos momentos, obviamente, tuve que dejar la Corrala, para que no hubiese conflictos. Pero, en estas reivindicaciones, ¿Qué camiseta te pones? ¿La de la Corrala o la del PSOE?

Es más, durante mucho tiempo, en el ayuntamiento y en la junta municipal, hemos estado gobernados por el PP y las relaciones han sido magníficas; a nivel de subvenciones, hemos tenido más con el PP que con gobiernos en principio más afines. En mi opinión, una asociación, el movimiento vecinal ha de ser apartidista, nos guste o no nos guste. Debemos tener una relación cordial con las juntas de distrito. Y quien quiera estar en política, que se vaya a la política. Gallardón, por ejemplo, hizo mucho por el barrio, y tengo muchas fotos con él, aunque no fuese “de mi devoción”. Porque tu finalidad como asociación de vecinos, es conseguir cosas para tu barrio.

Al final, yo no represento a nadie. Los representantes políticos son ellos; yo, a quién puedo 'representar' no son más que a los 650 socios de la Corrala. ¿Convoco a los socios para ver si estamos en contra de los narcopisos o en contra de la turistificación, en unas asambleas a las que no va a venir nadie?